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miércoles, 22 de junio de 2011

Novelas – Flannery O’Connor

Foto antigua. Camino de terrizo. Un coche por él. Varias personas caminan por su borde.
Publicadas en castellano a finales de los ochenta, se reeditan ahora, en un solo volumen las dos novelas de la escritora sureña Mary Flannery O’Connor (1925-1964), tan magistrales como sus relatos, y que, junto a estos, la convierten en una de las autoras norteamericanas más influyentes y esenciales del siglo XX; además, su lúcido tratamiento del fanatismo religioso característico del profundo sur donde vivió, confiere a estas novelas y a toda su obra un carácter asombrosamente actual.

Es precisamente a partir de algunos relatos publicados a finales de los cuarenta, que va tomando cuerpo, después de ser parcialmente reelaborados, la primera de las novelas, Sangre Sabia (1952), llevada al cine por John Huston en 1978, y en la que el joven huérfano Hazel Motes se debate entre su pérdida de fe al regresar del ejército, y el antiguo deseo de seguir, como predicador, los pasos de su abuelo, “un viejo viperino, que había recorrido tres condados llevando a Jesús oculto en la cabeza como un aguijón”.

En su periplo, Haze se irá encontrando con personajes de distinta catadura pero casi ninguno de fiar, como Asa Hawks, el predicador evangélico de la Iglesia Libre de Cristo, y su hija, la calculadora quinceañera Sabbath Lily, o Hoover Shoats, predicador profesional y estrella de la radio, en la que ofrece experiencias religiosas para toda la familia; y sobre todo, Enoch Emery, instalado en la espera y la convicción de que va a ocurrirle algo que lo redimirá y lo convertirá en un hombre nuevo; pero, en cualquier caso, la decepción y la indignación llevarán a Haze a crear su propia Iglesia Sin Cristo, y a darla a conocer desde el capó de su destartalado Essex, con una ingenuidad, una entrega y una resignación dignas de un personaje de Beckett.

Pero es la culpa el verdadero tormento de Haze, una “culpa imprecisa, sin nombre, que llevaba dentro”, y que se recrudece con la visión, de niño, del oscuro espectáculo de una barraca de feria, símbolo de aquello que nos atrae por el conocimiento que esconde, y nos repele por la culpa que genera, barracas que podemos encontrar en algunos cuentos de O’Connor, y que esconden aberraciones o curiosidades como el hermafrodita de “El Templo del Espíritu Santo” o el hombre tatuado de “La espalda de Parker”; pero presentes también en relatos de su predecesora Eudora Welty, y que, en otros ámbitos creativos, pueden servir tanto para mostrar al Hombre Elefante de David Lynch, como para inspirar la obra del pintor surrealista Paul Delvaux, obsesionado con las vitrinas del Museo Spitzner como Enoch Emery lo está con lo que encierra la del suyo; metáfora, en fin, de los miedos y anhelos encerrados en nuestro subconsciente.

En la segunda novela, Los violentos lo arrebatan (1960), cuyo primer capítulo también es el resultado de la reescritura de un relato previo, nos movemos en terrenos igual de pantanosos, pero centrándonos en los efectos destructivos que causa el fanatismo religioso en las mentes infantiles. Se nos presenta aquí la historia del adolescente Francis Tarwater que aleccionado desde pequeño por su tío abuelo para que prosiga su misión profética y marcado por las excepcionales circunstancias de su nacimiento, cae, sin embargo, al igual que Haze, en un contradictorio y beligerante desánimo que su tío Rayber, el maestro, intenta aprovechar para desactivar la espoleta de la irracionalidad, aun sabiendo que él también “estaba hecho de la misma materia que los fanáticos y los locos”.

En definitiva, un libro imprescindible de una autora imprescindible, donde se abordan dos ficciones no por universales menos determinantes: la culpa y la espera confiada en una revelación; y por debajo de todo ello, “la conocida corriente subterránea de la esperanza”.

Me pregunto qué hubiera podido escribir Flannery O’Connor sobre los telepredicadores y los grupos de extrema derecha de raíces evangélicas del siglo XXI si su temprana muerte no se lo hubiera impedido. De eso se libró. ¡Alabado sea el Señor!.



Rafael Martín.

La llama de Odín

Durante unas semanas los cursos 1BM y 1BS2 han estado haciendo actividades relacionadas con Jorge Luis Borges, de cuya muerte se ha cumplido hace unos días veinticinco años.

El curso 1BS2 ha realizado un cortometraje, La llama de Odín, basado en el cuento Odín, del escritor argentino.

Lo mejor de esta actividad es que todo ha sido realizado por los propios alumnos: guión, grabación, montaje, etc.

¡¡¡Disfrutadlo!!!



Encuentran una posible cura para el cáncer

molécula de ácido de dicloroacetato en 3D
Efectivamente, científicos de la Universidad de Alberta, en Canadá, encuentran un medicamento llamado dicloroacetato que podría curar varios tipos de cáncer. Pero al carecer de patente, y tener un precio muy económico, la investigación corre peligro de ser bloqueada.

Los científicos canadienses descubrieron que el dicloroacetato mata las células de cáncer en los pulmones, en el cerebro y en el pecho y respeta las células sanas. El experimento, aplicado en ratas con severos tumores, demostró que sus células cancerosas se encogían al ser alimentadas con esta sustancia disuelta en agua. La sustancia origina una reacción en la mitocondria, provocando que ésta acabe de forma natural con el cáncer en las células.

El Dr Michelakis (Universidad de Alberta) mostró su preocupación por no encontrar el capital necesario para realizar pruebas clínicas con dicloroacetato, ya que no representaría grandes beneficios para los inversores ni para las grandes farmaceuticas, al no tener patente.


El cáncer es la causa de 7.6 millones de muertes al año,siendo la primera causa de mortalidad en todo el planeta. Los principales tipos de cáncer son: pulmonar, gástrico, hepático, colorrectal, y mamario, en este orden.

Se prevé que para el 2030 el número de defunciones por cáncer sea de 11 millones de personas en todo el mundo.

La idea de las grandes farmacéuticas es seguir explotando a estas personas afectadas como clientes dispuestos a pagar el elevado precio que le ofrecen por otros productos más caros y menos efectivos, en lugar de comercializar con este nuevo producto.

Mis preguntas son: ¿durante cuánto tiempo más vamos a tener que aguantar esta lamentable situación?, ¿cuántos productos más no salen al mercado solo porque a unos cuantos no les interesa?, y ¿no podemos hacer nada para remediarlo? La respuesta a esta última pregunta parece ser que no, que sólo podemos esperar a que las grandes empresas acaben con los recursos más caros económicamente, y empiecen a comercializar los demás productos, más baratos y más beneficiosos para el ser humano.


Darío Fernández Bravo, curso 1BS2.

Fuente: Faculty of Medicine & Dentistry. University of Alberta. Edmonton, Alberta, Canada.

Historia de la música cofrade, III

Este es el último apartado del artículo “Historia de la Música Cofrade”. Espero que os guste.





Los mensajes del agua

Impacto de una gota sobre agua
El agua es una sustancia que necesita cualquier ser vivo, compuesta por dos átomos de hidrógeno y uno de oxígeno (H2O). Pero el agua esconde algo muy curioso. ¿Sabías que el agua transmite un mensaje? Pues según una investigación parecer ser que sí. Un japonés, Masaru Emoto, doctor en Medicina Alternativa, se ha dedicado a la investigación del agua: tomó varias muestras de distintos tipos de aguas y de distintos países del mundo, congeló unas pocas gotas y las observo a través del microscopio.

No siempre el agua congelada tomaba una forma hexagonal, sino que podía hacerlo de manera desestructurada o ni tenía forma. Esto era debido al ambiente.

Así comprobó, por ejemplo, que si exponía el agua a la música clásica o a palabras positivas presentaba una estructura agradable, bella, un color blanquecino y brillante; pero si la exponía a heavy metal o a términos negativos mostraba una estructura descompuesta, descoordinada, un color marrón y amarillento.

Como curiosidad, os dejo un vídeo con la reacción del agua ante nuestro himno nacional.




lunes, 16 de mayo de 2011

El afinador de habitaciones - Celso Castro

lecturas pra unha "longa noite de pedra"


Tras ese sugerente título se esconde una divertida novela del coruñés Celso Castro, primer volumen de su serie Relatos del yo.




Aparentemente una novela de iniciación por la edad y actitud, entre ingenua y desengañada, del narrador y personaje principal, contiene, sin embargo, elementos que le confieren mayor originalidad y alcance: desde la diversidad de personajes hasta ciertos recursos tipográficos, como el uso exclusivo de minúsculas o el empleo intencionadamente arbitrario y caótico de guiones, parodiando al que hace Nietzsche, autor de referencia para el narrador, en algunas de sus obras.

Mediante el uso de un desbordado discurso, el joven narrador, víctima de una ansiedad que no mitiga ni el uso desenfrenado de coñac, nos introduce en su historia y en la de los personajes que la comparten.

Por un lado él: trabajando en el almacén de la biblioteca, mientras se dedica a devorar sus fondos pertrechado, en su lucha contra los ácaros del polvo, con unos guantes de goma, una mascarilla y unas gafas de natación; o, en otro de sus prontos, empeñado infructuosamente en aumentar su fuerza de voluntad mediante la elevación del trazo horizontal de la letra t, al descubrir en un tratado de grafología la supuesta proporcionalidad entre ambas magnitudes.

Por otro lado, sus personajes, entre los que se imponen dos: la abuela, con la que vive, empeñada en una imposible, por anacrónica, vida vienesa fin de siglo, y a la que visita la madre muerta del narrador para desesperación de este; y Esther, por quien aquel bebe los vientos, lectora de Maiakovski y Leibniz y que está supuestamente prometida con el imaginario príncipe Ilich, personaje capaz de armonizar habitaciones mediante una especie de feng shui acústico hasta conseguir su afinación ideal.

Pero el narrador, cuya impetuosa voz marca el ritmo del texto, no es ajeno a esa inclinación a tergiversar la verdad y adecuarla a los propios intereses, y la justifica, porque no hay nada como una mentira bien contada e incluso, en casos de muy extrema necesidad, como una mal contada.

Y él contribuye a este cuestionamiento de la realidad con la torpe creación del poeta Nicolai Bunik para impresionar a Esther, o con la apócrifa muerte de Beckett para deslumbrar al oyente de su discurso, a quien termina por confesar que nunca me he conformado con la verdad.

Pero es que, a veces, necesitamos añadir ciertos toques personales a la realidad para mejor sintonizar y armonizar con ella o para conseguir, si no afinarla, al menos hacerla más soportable, aun a costa de subvertirla, o precisamente para eso.




Rafael Martín

Luna de miel, de James Patterson

Esta novela nos cuenta la historia de Nora Sinclair, una chica bella, sensual y muy inteligente de 33 años. La amante perfecta si olvidamos todo lo que tiene que ocultar...


Nora Sinclair es una de las mejores decoradoras de Nueva York y gracias a este trabajo su agenda está llena de los más selectos clientes (escritores, políticos, estrellas de cine...) Con algunos de ellos mantuvo relaciones sentimentales, pero éstos fallecían en extrañas circunstancias dejándola a ella como heredera de una gran fortuna... ¿Casualidad? Eso es lo que no terminaba de creerse el FBI, por lo que envía a uno de sus mejores agentes, Jonh O´Hara, quien llegará al fondo de este caso.

La novela para nada pesada, bastante adictiva y con una trama digna de elogios. En ella salimos del estereotipo normal de asesino en serie para conocer a una mujer dulce, guapa e inteligente que -tras su imagen de chica 10- esconde un peligroso veneno...



James Patterson es un escritor norteamericano, nacido en Newburgh (Nueva York) en 1947. Publicó su primera obra en 1976 -The Thomas Berryman Number-, galardonada con el premio Edgar a la mejor primera novela de misterio. En 1993 crea a su personaje mas conocido: Alex Cross, un detective especializado en psicología, que aparece en los libros La hora de la araña, El gato y el ratón, Roses are red y posteriormente en Violets are blue, entre otros. Sus obras El coleccionista de amantes y La hora de la araña han sido adaptadas a la gran pantalla con Morgan Freeman en el papel de Alex Cross. También es autor de las novelas El primero en morir (2001) y Segunda oportunidad (2002), así como de Luna de miel, que escribió en colaboración con Howard Roughan.


Ismael Ben Hamadi Cordero.

Segunda parte de la Historia de la música cofrade



CUARTA ETAPA: LA HEGEMONÍA DE LÓPEZ FARFÁN

A lo largo de las tres primeras etapas, hemos visto cómo las marchas que se componían tenían un carácter a modo de poema sinfónico y eran fúnebres. Desde luego la mayoría de composiciones que hoy en día se toca tras los pasos de palio poco tienen que ver (salvo excepciones) con aquellas marchas de finales del siglo XIX y principios del XX.

La culpa la tiene otro músico militar, llamado Manuel López Farfán, quien en 1925 revolucionaría en Sevilla el concepto de la marcha de procesión con la archiconocida Estrella Sublime. Farfán ya había compuesto marchas desde los inicios del XX, todas ellas de gran categoría y lentas/fúnebres como era la costumbre de aquella época. Así destacan las piezas Spes Nostra (1904), dedicada a la Esperanza Macarena o El Refugio de María (1923), dedicada a la hermandad de San Bernardo y que tiene un trío final de una elegancia y sensibilidad exquisita. En 1919 accedería a la dirección de la banda militar del Soria 9, donde ejercería durante una década.

López Farfán rompe con el estilo lento y fúnebre e impone una forma de marcha de procesión dinámica, rítmica, vibrante, que hiciera que el paso de palio se moviera al compás de la marcha y "cobrase vida". Es el artífice de que éstas tengan fragmentos que se interpreten con cornetas, lo que les confiere una gran brillantez.

Las marchas "lópezfarfanianas" se caracterizan por una estructura muy clara: llamada con cornetas, primer tema, fuerte de bajos, repetición de partes del primer tema y segundo tema o trío.

Una año antes de estrenar Estrella Sublime ya había compuesto Pasan los campanilleros. Se trata ésta de una de las marchas que más se interpretan durante la Semana Santa y, aunque carece de partes con cornetas, ya tiene un carácter triunfal y alegre que deja aparcado definitivamente el estilo fúnebre.

Farfán no sólo incluye la novedad de las cornetas. También es precursor de la "saetilla", que se puede escuchar en algunas composiciones en su parte final. Esta novedad la aplica por primera vez en otra genial composición, La Esperanza de Triana (1925, que también incluye cornetas.

Por lo tanto, estamos quizás ante la figura mas importante del género, debido al cambio en los esquemas que introdujo, que ha perdurado hasta nuestros días. A partir de entonces, todos los grandes compositores de marchas procesionales seguirán las pautas del llamado "Genio de San Bernardo", aunque las marchas de corte fúnebre no se olviden por completo y haya obras clásicas y de categoría compuestas a posteriori de la irrupción de Manuel López Farfán.


QUINTA ETAPA: POSTGUERRA Y EMILIO CEBRIÁN

La crisis que conlleva la Guerra Civil Española también se hace presente en todo lo que concierne a las cofradía, afectando, lógicamente, a la música procesional. Muchos son los compositores que pasan por malos momentos. Manuel Font y de Anta encuentra la muerte a muy temprana edad, muchas bandas subsisten de forma muy precaria, algunas cofradías dejan de procesionar, desciende el número de composiciones de marchas procesionales, y las que ven la luz, presenta melodías dramáticas. VI Dolor de Manuel Borrego Hernández, junto a alguna obra de Farfán, son testimonios vivos del periodo. Con la postguerra, poco a poco se vuelve a la normalidad, y el arte al servicio de las cofradías, donde no podía faltar la música, se recupera.

En la provincia de Sevilla ya funcionaban bandas de gran fama cofradiera y que podemos disfrutar en cada Semana Santa, como la Banda de Las Nieves de Olivares o las de Salteras, El Carmen y La Oliva.

La mayoría de marchas que se escuchan tras un paso de palio, como hemos comentado en alguna ocasión, son de procedencia sevillana, y las diversas semanas santas de Andalucía las han importado por su brillantez y calidad. Hay contadas excepciones en las que Sevilla, y por tanto el resto de Andalucía, haya incorporado marchas compuestas por autores no vinculados a dicha ciudad o dedicadas a imágenes o hermandades no hispalenses. Pero los casos contados que existen son imprescindibles en este recorrido por la marcha de procesión. Uno de ellos es el de Emilio Cebrián y su archiconocida Nuestro Padre Jesús.

Emilio Cebrián nació en Toledo aunque se afincó en Jaén (es el autor de su himno) donde dirigió su banda municipal. Compuso cuatro marchas en las que dejó clara su calidad como músico. Sin embargo su prometedora carrera se truncó muy pronto al fallecer a los 43 años en un accidente. Su marcha mas conocida es Nuestro Padre Jesús (1935), que dedicó a Nuestro Padre Jesús Nazareno, el "Abuelo", de Jaén.

En los últimos años de la década de los noventa, las bandas han ido incorporando a sus repertorios las otras obras de Cebrián como son Macarena (1943), Cristo de la Sangre (compuesta en 1941 y dedicada al mismo cristo de Toledo) o Jesús Preso (fechada en 1943), todas ellas de un primerísimo nivel y que nunca deberían de dejar de escucharse.

Cristo de la Sangre y Jesús Preso son marchas de estilo fúnebre mientras que Macarena es una marcha de carácter lento y que se ha convertido en una de las preferidas por las hermandades para interpretarse en los momentos más íntimos de su recorrido. Lo mismo se podría decir de Nuestro Padre Jesús, pero esta marcha incluye aspectos "lópezfarfanianos" como es el fuerte de bajos, con lo que encaja perfectamente con el estilo sevillano de marcha procesional.

La obra completa de Cebrián es fácil de recopilar puesto que muchas bandas han grabado sus marchas en sus últimos trabajos discográficos.


SEXTA ETAPA: RENACER DEL GENERO CON GRANDES MARCHAS

Superados los años de la guerra civil, la marcha de procesión vive una espléndida etapa. Son muchos los compositores, tanto de origen militar como civil, que se dedican a escribirhttp://www.blogger.com/img/blank.gif grandes marchas procesionales. En esta época en Sevilla hay que destacar dos grandes marchas que se exportaron fácilmente al resto de Andalucía y que están en el paquete de las denominadas "clásicas" desde entonces. Se trata de Jesús de las Penas y Virgen de las Aguas.

Jesús de las Penas es una marcha de corte fúnebre, este tipo de marchas seguía teniendo su grupo de adeptos, a pesar del predominante estilo rítmico y dinámico impuesto por López Farfán. Fue compuesta en 1943 por Antonio Pantión, que era catedrático de piano en el Conservatorio hispalense. Fue instruido por el mítico Joaquín Turina. Mientras estudiaba se dedicaba a componer sinfonías para el NO-DO. Una de ellas sirvió como base para la marcha que nos ocupa. Fue dedicada a la imagen de Nuestro. Padre Jesús de las Penas de la hermandad de San Vicente de Sevilla de la que fue miembro refundador. El nombre de Pantión está entre los de los más grandes maestros compositores de marchas. Alternó en su repertorio el estilo fúnebre: Tus Dolores son mis Penas (1970) o Cristo de las Siete Palabras (1955), y el lopezfarfaniano: Esperanza Trinitaria (1971) o Virgen de las Penas (1973), todas ellas dedicadas a imágenes sevillanas, salvo la última que lo está a la Virgen de las Penas de la Hermandad de las Penas de Málaga. Pantión también destacó por componer piezas de capilla. De hecho se puede afirmar que sus coplas dedicadas a las hermandades sevillanas de Vera-Cruz y Penas de San Vicente son junto, a las célebres Saetas del Silencio, las músicas de este género que más se interpretan.

Virgen de las Aguas es una excelente marcha típica de "bulla" con cornetas y tambores que fue compuesta por el músico militar subdirector de Soria 9, Santiago Ramos en 1953. Está dedicada a la Virgen de las Aguas, cotitular de la hermandad del Museo de Sevilla. No obstante, se le puede considerar una marcha "semigaditana" pues su autor se inspiró en la Playa de la Victoria durante sus veraneos en esta ciudad para componerla. Esta marcha es indispensable en el recorrido de cualquier hermandad de barrio y tanto la introducción con cornetas como el trío final con llamadas de trompetas son insuperables. Su autor sólo compuso esta marcha, aparte de algunos pasodobles, pues tuvo la desgracia de fallecer prematuramente en un accidente.



Beatriz Muñoz.

lunes, 18 de abril de 2011

1Q84, Libros 1 y 2, de Haruki Murakami

Es especialmente apropiado hablar en estos momentos de Murakami por tres razones. En primer lugar, como conspicuo representante de una sociedad golpeada por fuerzas desatadas: naturales e inevitables unas, artificiales y sustituibles otras. Además, su vida ya se vio afectada en 1995 por otro seísmo, el que tuvo lugar en la ciudad de Kobe y que contó con sus padres entre los damnificados, dando lugar a su retorno a Japón y a la posterior publicación del libro de relatos “Después del seísmo”.

En segundo lugar, porque acaba de recibir el XXIII Premio Internacional de Catalunya; y por último, porque se publican ahora en nuestro país los dos primeros libros de su obra 1Q84, novela, que por sus elementos fantásticos, podemos considerar próxima a otras suyas anteriores como El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas o Kafka en la orilla.

Precisamente en esta última, Murakami puso, de manera significativa, en boca de uno de los personajes la frase de Goethe: “todas las cosas de este mundo son una metáfora”, porque, así como Auster ve las recurrentes casualidades de sus textos como “las rimas de la gramática de la existencia”, para Murakami la vida está repleta de metáforas, aunque no siempre sea fácil encontrar el segundo término de la comparación. Y en ese sentido, no podemos evitar buscar tras los elementos fantásticos que nos presenta, ese segundo nivel de significación que sentimos oculto pero intuimos revelador.

Todo esto es especialmente cierto en esta novela, donde las pistas (el concepto de “sombra” de Jung, la comparación con la novela de Orwell,…) son insistentes, y nos encauzan hacia una lectura en clave psicológica.

Así, mediante capítulos alternos, vamos pasando del mundo de 1984 a otro, 1Q84, que resulta tener las mismas características que el descrito en la novela La crisálida de aire, inspirada y desarrollada, respectivamente, por dos de los personajes principales. Y es en este mundo alternativo, al que algunos personajes van accediendo, donde la “sombra” aparece como una duplicación tanto de personas como de cosas, porque quienes habitan 1Q84 ven dos lunas en el cielo y tienen un doble que es “la sombra de su corazón”, y que, si seguimos a Jung, representaría su lado oscuro, constituido por todo lo reprimido y oculto en el inconsciente.

Además, los personajes que crean dichas “sombras” parecen emparentados con el Gran Hermano orwelliano o, desde el punto de vista de la psicología analítica, con el lado más represor del superego. Porque, como dice uno de los personajes: “Hemos vivido con ellos (…) desde los albores de la conciencia humana”, y en otro lugar: “En este mundo [1Q84] no existe nada que no salga de los adentros de uno mismo”.

Pero también encontraremos otras cosas: una vengadora de maltratadas, el mundo de las sectas, el papel de la religión (el Dios que lo ve todo: ¡ese sí que es un Gran Hermano!), el aislamiento y la soledad en las sociedades urbanas…, y todo eso mediante el sereno fluir de la prosa sencilla y con un toque zen del más occidental de los escritores orientales.



Rafael Martín

Historia de la música cofrade, I


Primera parte de un trabajo realizado por Beatriz Muñoz, alumna del curso 1BS1.





Radiación Tecnológica


La radiación consiste en la liberación de energía por parte de un cuerpo a través de ondas. Esta energía que, produce cambios en otros cuerpos, puede ser de muy diversos tipos: electromagnética, solar ionizante..


Todo el mundo piensa en la radiación como algo peligroso de efectos negativos para la salud y que por estos motivos debemos mantenernos alejados de ella. Pero, en realidad, vivimos permanente con radiaciones en nuestro entorno, las usamos con asidiudad, continuamente demandamos energia...

Vivimos rodeados de tecnología, se ha convertido en algo imprescindible para todos. Tanto es así, que si nos privaran del uso de estos avances, nos sentiríamos anclados en el pasado y muchas de nuestras actividades cotidianas se dificultarían bastante. Es el caso de las comunicaciones inalámbricas, cuyo uso está muy extendido y son muy importantes ya que nos proveen de servicios de Televisión Digital Terrestre, radio, wifi, telefonía móvil, servicios multimedia... En resumen, un gran numero de servicios que forman parte de nuestra vida cotidiana.

Estos avances inalámbricos funcionan a través de las emisiones de Radio Frecuencia, siendo un tipo de radiación que, según los estudios actuales, no presenta daños para la salud, a pesar de lo que solemos pensar. Eso sí, siempre y cuando se encuentre dentro de los limites establecidos.

Se puede seguir pensando que la Radiación es nociva, y por tanto, debería desaparecer; pero ¿realmente seriamos capaces de vivir sin ella?




Carlos Pérez Blanco.


martes, 15 de marzo de 2011

Sunset Park, de Paul Auster

Manhattan Bridge Tower in Brooklyn, New York City, Framed through Nearby Buildings...06/1974
Está Auster adquiriendo la buena costumbre de presentarnos una nueva obra cada año, añadiendo así otra semejanza con el trabajo de su compatriota Woody Allen (que lleva casi treinta años haciendo lo propio en su campo), con el que, al margen de premios y reconocimientos en Europa, le van uniendo, puntualmente, ciertas convergencias formales: al tiempo que las comedias de Allen pueden volverse ácidas (véase la última) o presentar el azar como motor de la existencia (Sombras y niebla), las novelas de Auster pueden ser amables, o al menos esperanzadoras.

El armazón de la que nos ocupa es simple: Miles, el protagonista, se marcha de casa empujado por la culpa y el deseo de evitar dolor a sus padres, y al cabo de los años vuelve a Brooklyn, como inquilino de una casa okupada en la zona de Sunset Park, para reencontrarse con su pasado; pero el desarrollo tiene la riqueza de situaciones y personajes habitual en Auster, y se construye alrededor de dos de sus temas recurrentes: el azar y las relaciones paterno-filiales.

El azar con sus diferentes máscaras:

El accidente: el de la muerte de los padres de la novia o el que acaba con la vida del hermanastro de Miles y determina su futuro en un instante.

La suerte: la del jugador de beisbol que escapa tres veces a la muerte o la del que abandona su carrera después de continuos reveses.

Las coincidencias: Miles y su novia se conocen mientras leen el mismo libro en un parque. Después de muchos años y por distintas razones, los padres, separados hace tiempo, y el hijo se encuentran simultáneamente en Nueva York.

La casualidad: esa forma sorprendente y amable del azar que Auster vuelve inquietante al presentársela al lector mientras que, a la vez, le hace ver que los personajes no son conscientes de ella. Así, aparece en diversos momentos y en distintos contextos, cierto clásico de Hollywood, o se produce el casual y reconfortante reencuentro de Ellen (otra de las compañeras de vivienda) y su antiguo novio.

Y por otra parte, son las relaciones padre-hijo las que proporcionan los momentos más emotivos, como el difícil reencuentro del personaje con su padre, porque el reencuentro después de un proceso doloroso es, viene a decirnos Auster usando la recurrente película como metáfora, como el regreso del soldado a casa al terminar la guerra: no resulta fácil presentarse ante alguien que casi se ha convertido en un extraño al cabo del tiempo, y surgen serias dudas sobre la reinserción en la sociedad y en la vida que se dejó atrás. Pero es que, en palabras del protagonista, las heridas son parte fundamental de la vida y a menos que uno esté herido de alguna forma, jamás se hará hombre.

En fin, en palabras de Auster: Los imponderables del destino, las rarezas de la vida, en un mundo de casualidades y eterno caos. Y sin embargo, entre tanta incertidumbre y tanta contingencia, la vida es posible y necesaria.


Rafael Martín
rafamarting@gmail.com

martes, 15 de febrero de 2011

Demasiada Felicidad, de Alice Munro


Hace veinticinco años Raymond Carver (el “Chéjov americano”) se refería a Alice Munro como “la magnífica escritora canadiense que lleva años escribiendo alguno de los mejores relatos que se pueden leer en la actualidad”, y eso ha seguido haciendo la que después llamaron “Chéjov canadiense”, hasta que hace unos años anunció que “La vista desde Castle Rock” (2006) sería su último libro, que dejaba la literatura a sus setenta y cinco años.


Afortunadamente sus propósitos no debían de ser muy firmes porque tres años después regaló a sus lectores una nueva prueba de su maestría, editada ahora en castellano.

Se abre este conjunto de diez relatos con el impactante “Dimensiones”, en el que casi estamos a punto de compartir con la protagonista que la desesperación y el dolor ante la ausencia de lo más querido puede hacernos buscar consuelo hasta en lo más odiado, si, aun en contra de toda lógica, eso nos permite estar cerca de lo perdido.

Como es frecuente en sus textos, las acciones del pasado tienen sus consecuencias en el presente, aunque, a veces, en lugar de determinarlo, nos ayudan a entenderlo mejor. Así ocurre en “Ficciones”, donde es la obra de una joven escritora la que enfrenta al personaje principal con sus pasadas actuaciones en un doloroso proceso de ruptura ya superado; o en “Radicales libres”, en el que el pasado, aunque mediante una inversión de papeles, permite salvar la vida de su protagonista.

También encontraremos aquí el habitual compromiso de Munro con los problemas específicos de la mujer; así, los personajes femeninos llevan el peso de la acción, presentándose en sus distintos momentos vitales: desde jóvenes crueles o frívolas, hasta ancianas con suficiente vitalidad para enfrentar lo que aun les depare la vida, pasando por madres atormentadas o dispuestas a apoyar a sus hijos incondicionalmente.

Los masculinos, casi siempre secundarios, corresponden en muchos casos a tipos detestables: el marido violento, el padre que desprecia a su hijo por tener un defecto físico, el voyeur adinerado, el hijo ruin y desagradecido, o el asesino y ladrón de ancianas. Y aunque no todos son así, sí queda patente esa distinta forma de enfrentar la vida que expresa uno de sus personajes: “Cuando un hombre sale de una habitación deja todo detrás, cuando una mujer lo hace lleva todo lo ocurrido en esa habitación con ella”.

En esa línea de compromiso se inscribe el último relato, que da nombre a la colección, y en el que, al igual que hizo Carver describiendo los últimos días de la vida de Chéjov (el auténtico) en su relato “Tres rosas amarillas”, Munro nos cuenta aquí los últimos días en la vida de Sofía Kovalevski, la matemática rusa, luchadora por la emancipación de la mujer, que consiguió, con su capacidad y perseverancia, abrir a su género las puertas de la docencia en las universidades europeas, persistentemente cerradas en su época, y de cuya muerte se cumplen ahora ciento veinte años.

En resumen, un magnífico conjunto de relatos del que podemos decir, como Carver al referirse a sus relatos preferidos: “De vez en cuando, puede que alguien asocie algo de lo que le pasa con lo que ha leído aquí. Si la escritura o la lectura no sirven para algo así, ¿de qué estamos hablando?”.



Rafael Martín
rafamarting@gmail.com

La rosa del bandolero


José Manuel Muñoz hace una reseña sobre esta novela de Pedro Luis Gómez.





Las poetisas perdidas

Como este segundo número coincidirá con la celebración del Día de la Mujer, os propongo este juego basado en la poesía femenina contemporánea española. Los tres primeros que me traigan todos los nombres correctos, tendrán un premio.




sábado, 15 de enero de 2011

El cementerio de Praga, de Umberto Eco

Praha Jewish Cemetery 2003b
Siempre hemos sabido que por debajo de la gran corriente de la Historia oficial fluye el sucio arroyo de las intrigas y los móviles políticos, de clase o personales, y que junto a las grandes mentiras de destrucción masiva se mueven oscuros intereses económicos; o que tras las peligrosas conspiraciones judeo-masónicas y del terrorismo internacional podemos atisbar la necesidad de las estructuras de poder de crear un enemigo fácilmente reconocible y aglutinador, del cual nos defenderán esas mismas estructuras y en las que debemos confiar para que nos libren del mal, amén.

Y porque sabemos eso es por lo que no nos sorprenden las revelaciones de Wikyleaks o los documentales y textos de Michael Moore, salvo por los detalles concretos, las pruebas irrefutables o la insultante desvergüenza de algunos personajes.

Es con esos materiales con los que juega Umberto Eco en su última novela, haciendo que su personaje, Simone Simonini, participe activamente, aunque siempre en la sombra, en algunos importantes acontecimientos históricos de la segunda mitad del siglo XIX: desde la lucha unificadora de Garibaldi hasta el caso Dreyfus, pasando por la guerra franco-prusiana o los sucesos de la Comuna de París. Todo ello presentado en el mejor estilo del folletín decimonónico.

Pero su personaje no es más que el brazo ejecutor al servicio de intereses de instancias superiores, ya sean los servicios secretos franceses, el espionaje ruso, el papa o la compañía de Jesús; y allí donde la Historia deja un hueco, cuela Eco a su personaje, haciéndolo bajar a las cloacas tanto metafóricas como reales.

Papel fundamental juega Simonini en las difamaciones y consecuentes persecuciones a los judíos, masones y jesuitas, en especial a los primeros, convirtiéndose en responsable inicial del manifiesto antisemita conocido como Los protocolos de Sión, de amplia difusión en la alemania nazi. Aunque, en realidad, el escrito que confecciona Simonini a lo largo de la novela, y de cuya escena inicial deriva el título de la misma, sirve tanto para difamar a jesuitas, como a judíos o a cualquiera que se ponga por delante, haciéndolos responsables, sucesivamente, de grandes y terribles complots universales.

Es decir, aunque el objeto de estos ataques pueda ser intercambiable, lo importante es ofrecer un enemigo que reúna las más aberrantes inclinaciones (asesinatos de niños a manos de los judíos, apuñalamiento de hostias en el rito de iniciación masónico…), así como los más terribles objetivos.

No deja de sorprender, en cualquier caso, que todos los hechos y personajes de la novela, a excepción del protagonista y alguno secundario, son totalmente reales, como indica el propio autor en nota final, y está bien recordar, en ese sentido, el contenido de alguna encíclica papal, o de aquellos textos que advertían de complots urdidos por los enemigos del trono y el altar, o la sangrienta represión de los incipientes movimientos sociales de entonces.

Estamos, pues, ante la sexta y mejor novela, junto a El nombre de la rosa, de un autor cuyo mensaje, como el de Assange y los suyos, no por conocido o intuido, se hace menos necesario.



Rafael Martín.
rafamarting@gmail.com

Entre Lobos

El pequeño Marcos, nació en 1946 en una familia muy humilde de un pequeño pueblo de Córdoba. Era común en aquellos años, en los que la miseria y la penuria reinaban en el ambiente, el que las familias tuvieran que vender a alguno de los hijos para que éstos cuidaran los rebaños de los "ricos".

Es así como Marcos es vendido a un pastor que le enseña todo lo necesario para poder vivir en un lugar como aquel. Tras la muerte del pastor, el niño vivie doce años entre animales, especialmente entre lobos. Arrestado y enviado al ejército, nunca llegó a adaptarse al medio urbano y siempre quiso volver al lugar dónde se crió.

Esta espeluznante historia real, ha servido para que Gerardo Olivares dirigiera en el año 2010 Entre lobos, película que a nadie dejará indiferente. Con un enorme despliegue de imagénes y sonidos, se puede conocer un poco más a fondo la naturaleza de Córdoba, así como la belleza de las especies animales, que tanta importancia tienen en esta película. De una manera clara y directa se nos muestra la realidad y las condiciones de vida de aquellos alejados pueblos de la bella capital andaluza, así como el tipo de lenguaje y de indumentaria.

Un gran trabajo realizado por todo el equipo que ha hecho posible que muchos de los espectadores nos emocionemos, y por qué no decirlo, nos riamos en determinado momentos con algunas escenas de la película. Y todo ello de la mano de grandes actores como Eduardo Gómez, Luisa Martín o Carlos Bardem.






Ficha (fuente: IMDb)

Director: Gerardo Olivares.
Guionista: Gerardo Olivares.
Reparto: Carlos Bardem, Juan José Ballesta, Dafne Fernández, Sancho Gracia, Álex Brendemühl, Eduardo Gómez, Vicente Romero, Antonio Dechent, Luisa Martín, Manuel Camacho, José Chaves, José Manuel Soto, Francisco Conde, Agustín Rodríguez López.
País: España y Alemania.
Fecha de realización: 26 de Noviembre de 2010.
Localización: España.
Producción: Sophisticated Films y Wanda Visión S.A.

Biblioteca Clásica de la Real Academia Española

Sede de la Real Academia Española
El pasado 4 de enero la RAE publicó un comunicado en el que informaba de que a partir de Febrero, y en colaboración con la Fundación la Caixa, comenzará la publicación de una Biblioteca Clásica que aglutinará las mejores obras de la literatura española e hispanoamericana desde sus orígenes hasta el siglo XIX.

La noticia ya de por sí es buena. Lo que, desde mi punto, de vista la hace excepcional es que, paralelamente, se añadirá una versión digital de libre acceso (interpreto: gratuita). Eso sí, editados tan solo con un breve prólogo y notas (la versión en papel -y naturalmente de pago- ofrecerá un texto crítico depurado de cada obra, con anotaciones y estudios complementarios que enriquecerán su lectura: poderoso caballero es don Dinero).

Este hecho trae hasta nuestra palestra una cuestión que se anda discutiendo desde hace al menos un año, cuando los reproductores de libros electrónicos parecía que iban a ser el boom de las pasadas Navidades: ¿estamos ante el final del libro en papel?

Yo, por mi parte, he de confesar que desde hace años -y excepto muy contadas ocasiones- sólo leo textos digitalizados.

¿Y tú? ¿Qué piensas? Dinos lo que crees al respecto en los comentarios.

Fuente de la imagen: Wikimedia.