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martes, 15 de marzo de 2011
Portafolios Digitales Educativos
17:45
JLG
Este verano estuve leyendo y reflexionando con varios compañeros (Ana Concejero, profesora de Inglés de nuestro IES; Víctor Cuevas, orientador en el IES Joaquín Araújo de Fuenlabrada; Aitor Lázpita, profesor de Lengua castellana y Literatura en el IES La Contraviesa, de Albuñol) sobre los portafolios digitales educativos y la posibilidad de trabajar con ellos a lo largo de este curso.
Primera cuestión: ¿Qué es un portafolios digital?
Podría dar una definición técnica e incomprensible, pero quienes me soportan cada día saben que las definiciones abstrusas no son lo mío. En pocas palabras, diría que es un lugar de Internet en el que alguien muestra una parte del trabajo que ha hecho y hace.
Segunda cuestión: ¿Un lugar?
Eso fue algo que discutí con Victor Cuevas: él prefería un Site de Google; yo, un blog. En cualquier caso, creo, el espacio da igual.
Tercera cuestión: ¿En qué se diferencia uno educativo de otro que no lo es?
Los teóricos de la cuestión están de acuerdo de que el Portafolios Digital Educativo debe tener un componente adicional: la reflexión. Es decir, no vale sólo con mostrar. El profesor o el alumno debe meditar sobre lo mostrado.
Cuarta cuestión: ¿Para qué necesito un PDE?
Imaginemos que tienes claro en qué quieres trabajar. ¿No sería estupendo que a tu currículum pudieras añadir un montón de muestras de lo que has hecho en ese campo y de cómo has ido evolucionando?
Quinta y última cuestión (ya se sabe, no hay quinto malo): ¿Por qué no lo has hecho?
La verdad es que dejé caer la idea, pero como no tuvo mucha acogida y el trabajo que me esperaba era enorme (¿os imagináis revisar la redacción y la ortografía de cien PDE?), preferí no insistir. De todas formas, estamos haciendo algo así en nuestro IES: los alumnos del 1BC, además de las actividades para el proyecto Seguimos enredando..., deben reflexionar sobre ellas.
Este artículo es una botella que tiro al mar por si alguien quiere cogerla y poner en práctica su mensaje. En cualquier caso, no olvides esto: si no estás en Internet, no existes. Y esta afirmación cada vez es más cierta.
A aplicarse el cuento.
17:42
José Manuel Muñoz
Todos hemos escuchado alguna vez la frase: "Pues ya sabes, aplícate el cuento" que claramente significa que realicemos determinadas cosas que se han de hacer y que mandamos a los demás que se hagan o cuando queremos seguir las buenas actitudes de alguna persona en concreto.
Movido por mi afán de lucha y de igualdad para TODAS (y recalco lo de todas) las personas y por el orgullo que muchas veces las personas hemos de tener, voy a comenzar a escribir un artículo DE OPINIÓN (mía, y sólo mía, aunque compartida con muchas compañeros) que espero no moleste ni defraude a nadie... Y quién se dé por aludido, por alguna extraña razón será.
La educación española no se caracteriza por su alto nivel con respecto a las cotas alcanzadas en muchos países europeos; sin embargo, no todos estamos incluidos dentro del mismo saco. A una persona hay que alentarla, animarla a estudiar y no decirle lo vaga que es o lo mal educada que está (siendo esto último una equivocación).
Pues bien, para determinadas personas, los jóvenes de Primero de Bachillerato somos todas esas cosas por el simple hecho de no estar de acuerdo con la ideología de determinados profesores, a los que hay que tenerle respeto, por supuesto, pero a los que no hay que adorar como si fueran dioses. Quien tiene boca se equivoca, como todas las personas del mundo en el que habitamos, gracias a Dios, porque la perfeccción sin duda, sería lo más aburrido que podríamos echarnos en cara.
Cuando a un alumno de primaria un profesor dice que una cosa es de color blanco, es de color blanco y punto. Hay que enseñar a los niños y niñas a atender, a la obediencia al profesorado, que tantas horas intervienen en su educación (unas 29 horas semanales más o menos).
Pero con razonamiento y educación se llega a Roma. Nada de chillidos y nada de insultos. Con eso se conquista el corazón de jóvenes estudiantes que pasan en los centros escolares más horas que en su propia casa. A alumnos de 1º de Bachillerato (mujeres y hombres con 16 años a sus espaldas, incluso más) no se les puede imponer una cosa porque el profesor lo dice. Cualquier persona puede dar su opinión, siempre que sea desde el respeto, e intentar dar una explicación convincente sobre un tema determinado.
Miren ustedes. Si el profesorado no permite la respuesta "Porque sí" a la pregunta "¿Cómo se creó el mundo?", los alumnos tampoco queremos ni permitimos obtener respuestas mal sonantes y con gritos a planteamientos lógicos, demostrables y con un alto porcentaje de veracidad propuestos desde el máximo respeto por nosotros hacia quien se define como "una persona con carrera universitaria" (y que ni se lee lo que se tiene que leer, ni nos trata cómo nos debería de tratar)
Espero haber dejado mi opinión clara, y sin duda (o al menos me parece a mí, enunciada desde el respeto a todos nuestros profesores en general y contra nadie en particular).
Ya es la hora de que la razón la tenga el que la lleve, y no el que ostente el puesto a mayor edad.
Movido por mi afán de lucha y de igualdad para TODAS (y recalco lo de todas) las personas y por el orgullo que muchas veces las personas hemos de tener, voy a comenzar a escribir un artículo DE OPINIÓN (mía, y sólo mía, aunque compartida con muchas compañeros) que espero no moleste ni defraude a nadie... Y quién se dé por aludido, por alguna extraña razón será.
La educación española no se caracteriza por su alto nivel con respecto a las cotas alcanzadas en muchos países europeos; sin embargo, no todos estamos incluidos dentro del mismo saco. A una persona hay que alentarla, animarla a estudiar y no decirle lo vaga que es o lo mal educada que está (siendo esto último una equivocación).
Pues bien, para determinadas personas, los jóvenes de Primero de Bachillerato somos todas esas cosas por el simple hecho de no estar de acuerdo con la ideología de determinados profesores, a los que hay que tenerle respeto, por supuesto, pero a los que no hay que adorar como si fueran dioses. Quien tiene boca se equivoca, como todas las personas del mundo en el que habitamos, gracias a Dios, porque la perfeccción sin duda, sería lo más aburrido que podríamos echarnos en cara.
Cuando a un alumno de primaria un profesor dice que una cosa es de color blanco, es de color blanco y punto. Hay que enseñar a los niños y niñas a atender, a la obediencia al profesorado, que tantas horas intervienen en su educación (unas 29 horas semanales más o menos).
Pero con razonamiento y educación se llega a Roma. Nada de chillidos y nada de insultos. Con eso se conquista el corazón de jóvenes estudiantes que pasan en los centros escolares más horas que en su propia casa. A alumnos de 1º de Bachillerato (mujeres y hombres con 16 años a sus espaldas, incluso más) no se les puede imponer una cosa porque el profesor lo dice. Cualquier persona puede dar su opinión, siempre que sea desde el respeto, e intentar dar una explicación convincente sobre un tema determinado.
Miren ustedes. Si el profesorado no permite la respuesta "Porque sí" a la pregunta "¿Cómo se creó el mundo?", los alumnos tampoco queremos ni permitimos obtener respuestas mal sonantes y con gritos a planteamientos lógicos, demostrables y con un alto porcentaje de veracidad propuestos desde el máximo respeto por nosotros hacia quien se define como "una persona con carrera universitaria" (y que ni se lee lo que se tiene que leer, ni nos trata cómo nos debería de tratar)
Espero haber dejado mi opinión clara, y sin duda (o al menos me parece a mí, enunciada desde el respeto a todos nuestros profesores en general y contra nadie en particular).
Ya es la hora de que la razón la tenga el que la lleve, y no el que ostente el puesto a mayor edad.
martes, 15 de febrero de 2011
La presencia de las alumnas en los Bachilleratos diurnos
8:30
JLG
Antonio y Ángel han hecho para este número un pequeño estudio sobre la presencia de las alumnas en los Bachilleratos de la mañana, que resumen en la la siguiente tabla.
sábado, 15 de enero de 2011
Pasión de leer
11:07
JLG
A finales de Diciembre, leí en clase junto con mis alumnos del 1BM el ensayo Pasión de leer, de Gabriela Mistral.
En él hay una frase que plantea uno de los actuales debates en la edublogosfera: el de si son convenientes o no las lecturas obligatorias.
La frase en cuestión es la siguiente:
Como el tema me parece relevante y que incumbe a los alumnos, les pedí que me dieran su opinión (en unas diez líneas) sobre el asunto. A continuación reproduzco algunos de los textos.
Laura Ramírez:
Juan Imbroda:
María Victoria Molina:
Catriel Almendra:
Celia Pino:
Leila Sánchez:
Alejandro Arroyo:
Adela Pascual:
Alejandro Hurtado:
Evidentemente, también nos interesa la tuya. Si quieres aportar tu granito de arena a este debate, déjalo en los comentarios.
Fuente de la imagen: Wikimedia.
En él hay una frase que plantea uno de los actuales debates en la edublogosfera: el de si son convenientes o no las lecturas obligatorias.
La frase en cuestión es la siguiente:
Yerran los maestros que, celando mucho la calidad de la lectura, la matan al imponer lo óptimo a tirones y antes de tiempo.
Como el tema me parece relevante y que incumbe a los alumnos, les pedí que me dieran su opinión (en unas diez líneas) sobre el asunto. A continuación reproduzco algunos de los textos.
Laura Ramírez:
Personalmente tengo dos opiniones:
La primera, es que veo bien que los profesores nos obliguen a leer, porque si no creo que ninguno de nosotros sabríamos escribir o leer (periódicos, revistas, libros de textos, los subtítulos de una película, etc.) Aunque yo sé que de vez en cuando, o incluso siempre, estamos rechistando que por qué tenemos que leer un libro que a lo mejor no nos gusta y encima después hacer un examen y claro ese examen cuenta para la nota, y mucho.
La segunda opinión es que los profesores nos deberían comprender un poquito más porque hay personas que a lo mejor les gusta leer pero otras cosas como, por ejemplo, libros fantásticos, de terror, dramas, etc. Pero claro nos tenemos que aguantar y leernos el libro que nos han mandado en el colegio porque después tenemos que hacer un trabajo, un examen.
También da muchísimo coraje, porque a mí me ha pasado, que a lo mejor tú te estás leyendo un libro en tu casa por tu cuenta y, de repente, dicen en el colegio que nos tenemos que leer un libro.. Entonces tenemos que dejar el que nos gusta y ponernos a leer el otro. Esto tiene después sus consecuencias: por ejemplo, que cuando vuelvas a tu libro ya no te acuerdas prácticamente de nada y tenemos que empezar a leerlo de nuevo.
Pienso que nos tendrían que dejar que leamos lo que nos gusta y no lo que nos obligan, pero claro eso sería un lío porque a la hora de evaluarlo los profesores se volverían locos. La solución podría ser que cada uno hiciéramos un trabajo, resumen o exposición sobre el libro que estamos leyendo.
Juan Imbroda:
Cuánta razón tiene esta frase. Porque: ¿Cuántas veces no nos han mandado los maestros que nos leamos libros? ¿Cuántos de ellos creíais que eran adecuados a nuestra edad?
La verdad es que estas preguntas son las que yo haría a alguien para saber qué tipos de maestros hay. La lectura de libros que están por encima de nuestro nivel, ¿pensáis que nos ayuda en algo o al revés? En mi opinión, la lectura de libros por encima de nuestro nivel lingüístico-cultural es algo que no nos beneficia en nada. Creo que hay que ir leyendo progresivamente de un nivel a otro y cada vez subiendo el nivel. Esto es algo que no hacen muchos maestros; pretenden que a un niño le guste un libro en castellano medieval, por ejemplo, cuando al niño la lectura de tal libro le parecerá tan aburrida que asociará la lectura con una actividad aburrida y sin sentido, y no con algo bonito, entretenido y que tiene un valor de crecimiento cultural, social... en nosotros importantísimo. Por eso, pienso que deben haber libros obligatorios, pero adaptados al saber del lector. Así la lectura parecerá más apetecible y como algo muy interesante.
María Victoria Molina:
Hoy en clase de lengua hemos leído un texto de Gabriela Mistral, que nadie entendía debido a su enrevesado lenguaje y que conseguimos saber de qué iba gracias al profesor.
El texto explica que es muy importante leer y esas cosas, pero a lo que voy es que decía que los profesores no ayudan a que la gente joven lea si mandan libros "pesados" en un lenguaje no muy "ameno" etc, etc...
Yo he tenido suerte con ese tema ya que sí he leído clásicos de la literatura, pero en versión adaptada.
Ahora que recuerdo, me hicieron leer "Pepita Jiménez" esta vez en versión original y reconozco que se me hizo eterno. Entre que el tema no era muy entretenido y que me costaba entender lo que ponía porque el lenguaje no era muy actual...
Un profesor que tuve recurrió a un libro llamado "Como un Espejismo" que narraba lo que sentía y veía un niño adolescente en una muchacha que iba a su pueblo de vacaciones. Para mi gusto era un pelín detallista (había una escena en la que se bañaban desnudos en un lago). Ese mismo profesor nos mandó leer también "Como Agua para Chocolate", que más o menos es del mismo estilo. Estos dos libros tuvieron tal éxito, que gente que no se había leído un libro en su vida, los leyó más de una vez.
Esta es la prueba de que lo que dice el texto de Gabriela Mistral es totalmente cierto y pienso que todos los profesores deberían tener en cuenta ese factor.
Catriel Almendra:
Estoy de acuerdo con que los profesores fallan en querer dar los mejores de los libros que existen a sus alumnos obligatoriamente. Los profesores se equivocan porque al obligar a leer un libro que a un alumno no le gusta y no lo entiende del todo, están haciendo que al alumno no le guste leer, que se aburra y no vaya a leer más. Los profesores tendrían que dar libertad de elección del libro o dejar que lea si quiere, porque leer es algo que te gusta o no te gusta.
En conclusión, al obligar a un alumno a leer un libro que no le gusta (Celestina, El Quijote...) seguramente no lea más. Yo solo leo lo que me gusta y poco a poco iré aumentando el nivel de la lectura.
Celia Pino:
En mi opinión, pienso que no es adecuado que los maestros impongan libros de temas que no sean interesantes para niños y niñas de nuestra edad.
Desde pequeño nos mandan lecturas que hace que no mostremos interés hacia ellas, por lo que llegamos a odiar la lectura desde muy pequeños y con el tiempo no hemos leído ni un libro por nosotros mismos.
Sin embargo si leemos libros de temas que nos interesen o nos atraigan, tendremos ganas de leer y leeremos, aparte de los libros obligatorios del colegio , más libros que nos gusten.
Los profesores están en su derecho de mandar libros de lecturas, pero muchas veces lo mandan para tener cultura sobre algunas historias sin pensar que de esa manera nos resultará aburrida y sin interés alguno. A veces es mejor que lo hagan de otras formas. Por ejemplo, con películas o explicándolas de una manera que sea más interesante. Pienso que así estaríamos más entusiasmados.
La lectura del colegio afecta negativamente en mi opinión porque muchos jóvenes no leen por la obligación de lecturas que no son interesantes o adecuadas para nosotros, incluso jóvenes que le gustan leer muchos no leen los libros mandados del colegio.
La lectura es una cuestión muy personal: cada persona lee según sus gustos y los temas que le atraigan.
Leila Sánchez:
En mi opinion, las lecturas para nada deberían ser obligatorias. Lo unico que se consigue con eso es el rechazo cada vez mayor de lo alumnos.
La lectura debe ser una actividad placentera y enriquecedora, y si a alguien no le resulta así, nada vamos a conseguir por el camino de la exigencia.
Si a un profesor le parece productivo mandar la tarea de leer un libro, debería ser opcional. Así, los alumnos a los que de verdad les interese la actividad sacarían provecho, ademas de nota.
Alejandro Arroyo:
Pienso que esta frase tiene toda la razón ya que siempre a los niños desde chicos se nos ha dicho que tenemos que leer para evitar: tener muchas faltas de ortografía, para aprender a expresarnos de otra manera, aprender vocabulario nuevo… Pero claro, puede llegar un momento en que resulte aburrido porque si a una persona le ponen a leer algo que no le gusta, esa persona acaba aburriéndose de la lectura hasta que la abandona. Pues esto es lo que ocurre en los maestros del colegio: obligan a los alumnos a leer un libro cada trimestre y ese libro me puede resultar interesante, pero a ti puede que no te guste y te aburras.
En este sentido quiero proponer una solución para evitar que ocurra esto. Así, en vez de poner una lectura obligatoria para todos, que sea voluntaria ya que a cada uno le gustará de aventuras, otros de terror… Cada lectura es para una edad y con un nivel de compresión determinado que debe ir aumentando a medida que vayamos leyendo más.
Adela Pascual:
Me parece buena idea que los profesores manden libros obligatorios para incentivar la lectura, siempre y cuando estas lecturas sean amenas y adecuadas al nivel de comprensión de los alumnos. En mi opinión imponer ciertas obras literarias para mejorar el interés por la lectura, supone, muchas veces, el efecto contrario en la persona a la que se obligue a leerlas. Una buena forma de evitarlo, podría ser que el profesor/a diera una lista con varios títulos de obras literarias y que el alumno eligiera, ya según su propio gusto, el libro que más le interesase.
Imponiendo cualquier tipo de lectura que no sea adecuada al nivel de comprensión del alumno, puede causar en éste desesperación, falta de motivación y, por tanto, en vez de mejorar el hábito de leer, lo que hace es que el alumno generalice y pierda el interés por cualquier tipo de lectura. Un ejemplo de todo esto, a mi entender, es La Celestina, recomendado en primero de Bachillerato. Este libro está escrito en castellano antiguo y recurre a la utilización de muchos personajes a lo largo de su desarrollo, lo que dificulta la comprensión de la trama y hace que se pierda la motivación de seguir leyendo.
Pienso que la mejor forma de solucionar estos problemas es la ya dicha anteriormente: que cada alumno escoja aquella obra literaria acorde con sus gustos personales o con su propio interés por el tema. Así se evitará el desinterés por la lectura y se dejará de ver las lecturas obligatorias como un suplicio que solamente sirven para perder el tiempo.
Alejandro Hurtado:
Yo veo mal que los profesores manden libros de lectura a los alumnos porque así no haces que el alumno coja interés por la asignatura ni por el libro, y mucho menos el hacer un examen del libro despues de haberlo leído.
Cada uno debería leer lo que le gusta sin obligaciones, invertir tu tiempo de lectura en algo que realmente te guste y no en algo que vas a hacer que la odies.
También pienso que si nos tuvieran que mandar un libro por obligación, la elección del libro debería ser mediante una votación de la clase, una elección democrática,
así la clase no se podría quejar.
En cualquier caso, creo que con leer los libros que nos gustan a cada uno yo creo que es suficiente.
Evidentemente, también nos interesa la tuya. Si quieres aportar tu granito de arena a este debate, déjalo en los comentarios.
Fuente de la imagen: Wikimedia.

