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lunes, 18 de abril de 2011

¿Vivimos en una vida sincronizada?



La sincronicidad es la simultaneidad de dos sucesos distintos que a su vez se relacionan.


Para que lo entendamos bien, os voy a poner varias sincronicidades que puede que a más de uno le haya ocurrido:


  • Estamos pensando en alguien que hace mucho que no vemos y esa persona nos llama o nos la cruzamos por la calle.
  • Perdemos la llave de la casa o del coche o cualquier objeto y en el lugar menos pensado la encontramos.
  • Soñamos con algún suceso que luego pasa en la vida real.
  • Cambiar la ruta de viaje sin razón aparente y encontrar algo significativo para nosotros.
  • Terminamos de leer un libro y empezamos a ver cosas relacionadas con el libro.


Muchas veces, todos estos tipos de circunstancias las calificamos como casualidad o coincidencia y no le damos más vueltas a la cabeza. Ni siquiera nos paramos a pensar por qué ha surgido un cierto cambio que no teníamos planeado o por qué nos ha conducido a una situación concreta que nos puede resultar muy significativa.

Resulta difícil aplicar el término casualidad a una serie de sucesos que cumplen un cierto criterio y siguen un orden cronológico que conlleva a un resultado.

Aquí os dejo varios casos insólitos y realmente sorprendentes:


Anthony Hopkins en busca de la novela

Octubre de 1973. Londres. El actor Anthony Hopkins fue contratado para filmar “La mujer de Petrovka”. Además del guión, quería leer la novela original de George Feifer. Decidió buscarla en las librerías: estaba agotada. Desalentado, se acomodó en un asiento del andén del metro a esperar el tren, y en el hueco del respaldo vio un libro. Al coger el libro se asombró porque se titulaba la “Mujer de Petrovka” y esta lleno de anotaciones en los márgenes. Parece imposible. Pero algo más sucedió: dos años más tarde, ya en el rodaje del film, Hopkins conoció a Feifer, el autor de la novela. En un descanso, Feifer se lamentó por haber perdido el ejemplar de su novela, que había prestado a un conocido suyo, porque había hecho numerosas anotaciones para cuando la película se rodara. Holpkins enseñó al autor el libro que encontró en el metro: era el ejemplar que Feifer había perdido.

Una visita inesperada

Un londinense toma un autobús equivocado; no se da cuenta hasta que pasa frente a la casa de una antigua amiga a quien no ve hace años, y decide ir a visitarla. De la puerta sale un fuerte olor a gas. Entra y evita el suicidio de su amiga.

El misterio de la llave

En Berkeley, California, una señora sale de su casa y se deja las llaves adentro. Le urge entrar. En ese instante llega el cartero que le entrega una carta de su hermano. Dentro viene una llave que el hermano se llevó por equivocación.



Conclusión

Sucesos como estos casos es algo que a más de uno le puede sorprender cuando lo vive y se pregunta el porqué. Cada uno tendrá su propia conclusión: hay quienes hablan de simple casualidad; otros, de puro azar; otro afirman que tiene que ver con el destino, que juega con nosotros; los creyentes -al margen de la religión que profesen- lo relacionan con Dios. Pero recordad:


Dios no juega a los dados.... (Albert Einstein)




Esteban Alcoholado.

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