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miércoles, 22 de junio de 2011

Orgías de sangre

Torero ejecutando un pase ayudado por bajo con la muleta.

El frío acero anuncia su final mientras los espectadores aclaman la muerte del toro con fuertes: “OLE!” y ondean en sus manos pañuelos blancos.


A este acto, lamentablemente muy presente en nuestro país, hay personas que lo llaman “cultura”, pero la violencia seguirá siendo lo que es; aunque sea disfrazada de tradición. Cada cual es poseedor de su propia vida y nadie es quién para jugar a ser Dios y decidir cuándo y dónde acaba la vida de los demás y mucho menos de una manera tan cruel como hacen con los toros, convirtiendo su muerte en un espectáculo.

El “sicario”, al que la gente suele llamar torero, cobra por asesinar al animal unos 150.000 euros, como “El Juli”, quien recibe esta brutal cantidad de dinero por corrida. Pero hay que tener en cuenta que tan malo no tendrá que ser si el Gobierno no hace nada , ¿no? Lamentablemente todo en este mundo, aunque se niegue, se mueve por dinero y con el IVA que recibe por esta actividad recauda en torno a 300 millones de las antiguas pesetas al año.

¿Podemos sentirnos orgullosos porque en nuestro país matemos despiadadamente a 15.000 toros anuales? ¿Qué le pasa a nuestra sociedad? ¿De verdad ustedes quieren que sus hijos vean cómo torturan y martirizan a un ser vivo? ¿Quieren que los niños, el futuro de la sociedad, desde chicos se críen con violencia? Sólo se puede decir a esto que es un insulto a nuestro intelecto.


Sara Cano, curso 1BS2.

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